Se ha criticado mucho a la escuela tradicional por la aplicación de este tipo de exámenes que requieren que los estudiantes (¿) se pongan a memorizar una serie de datos un par de días antes de que se les aplique dicho examen (?). Y aveces ni siquiera eso, porque o repasan o simplemente le “atinan” a la respuesta, o son más concretos y le copian a los demás.
Y en esto hablo de mi experiencia personal; en mi época de estudiante de bachillerato, los profesores me daban guias de estudio y ya sabia que estudiando (memorizando) esa guía era seguro pasar el examen porque todo lo de la guía era lo mismo que venia en la evaluación. Si acaso con matematicas a veces no se aplicaba tanto esta situación, sin embargo al tener bastante macanizados (memorizados) los pasos para resolver problemas de algebra o de cálculo, pasaba algo similar a lo primero.
Actualmente se han diseñado lo que se llaman exámenes tipo enlace, dónde se pretende que los estudiantes al responderlos reflexionen sus respuestas en base a un texto. En si, el texto solo es el punto de partida pero las respuestas deben deducirse de diferentes opciones de respuesta.
Pero sea cual sea el tipo de examen, aquí no nos referimos al tipo sino al propósito del mismo ¿puede realmente medir el desempeño de un estudiante? ¿Y si es un estudiante que durante todo el semestre estuvo al día con la entrega de trabajos, realizo las prácticas, las tareas y demás actividades pero el día del examen estaba nervioso por un problema personal y no más no pudo contestar? ¿Merece “reprobar”?
Aquí me pregunto ¿cuál fue el origen de este tipo de evaluaciones y bajo que contexto se aplicaban? “Es habitual que tanto los estudiosos de la educación como cualquier persona común piensen que el examen es un elemento inherente a toda acción educativa. Es natural pensar que después de una clase los estudiantes deben ser examinados para volorar si adquirieron el conocimiento expuesto. Un estudio sobre la historia del examen en las prácticas pedagógicas mostraría lo falso de esta afirmación” (http://www.rieoei.org/oeivirt/rie05a05.htm).
“Primero porque el examen fue un instrumento creado por la burocracia china para elegir miembros de castas inferiores. Segundo porque existe innumerable evidencia de que hasta antes de la Edad Media no existía un sistema de exámenes ligado a la práctica educativa. Tercero porque la asignación de notas (calificaciones) al trabajo escolar es una herencia del siglo XIX a la pedagogía. Herencia que produjo una infinidad de problemas. Los cuales, hoy padecemos” (http://www.rieoei.org/oeivirt/rie05a05.htm).
El aprendizaje no se puede medir ni observar en base a unas preguntas. “Al aprender, el ser humano está optando por una forma concreta de apropiación de la realidad del mundo. El ser humano almacena determinados datos, pero no constituye propiamente el aprendizaje. Es el estudiante quién aprende y lo que aprende lo construye él mismo (los conocimientos son construidos por el propio estudiante)”.
Hola Santiago:
ResponderEliminarComparto contigo la idea central de tú trabajo, y al igual que tú me toco recibir un tipo de educación basada en memorizar y mecanizar los conociientos. Hojala que la RIEMS venga acompañada de equipo para los laboratorios, ello nos ayudaría bastante como facilitadores.
Profesor Santiago:
ResponderEliminarA lo que expresas agregaría: La idea de la evaluación continua da elementos extra que permite identificar los progresos y las dificultades de los estudiantes, por eso la evaluación formativa es tan importante. lamentablemente todavía no se identifica que los exámenes son experiencias de aprendizaje para el que los redacta y para el que los resuelve.
leticia lugo
hola Santiago.
ResponderEliminarExcelente reflexión. coincido contigo en que la evaluación debe ser formativa y debe darse a lo largo del proceso. Independientemente del tipo de examen que se aplique uno de los problemas básicos de este tipo de evaluación es precisamente que no logra abarcar todo el proceso educativo. Por eso es importante como menciona lety, que como docentes tomemos todos aquellos elementos que nos permitan observar el progreso real de los alumnos.
¡Felicidades por tu trabajo!
Estimado maestro Santiago:
ResponderEliminarEstoy de acuerdo en que la evaluación es nuestro talón de Aquiles, y me adhiero a la postura de nuestra tutora que esta debe ser continua, aún cuando no abarque todo el proceso educativo, solo añadiría que como facilitadores (titulo que aún no practico del todo), debemos de saber como evaluar, tener claro que vamos a evaluar, y determinar la escala a utilizar (0-10), (regular-excelente), (apto - no apto). Pero antes de todo esto, se me hace, a consideración propia, tener la competencia de saber evaluar competencias.
Gracias.
Buenas noches profesor Santiago Lugo Pineda
ResponderEliminarHe leído con interés tu trabaja y realmente es excelente, y quisiera rescatar lo que mencionas en relación a que el alumno es capaz de resolver un problema usando medios y estrategias diferentes, y en este sentido cuando analizamos las estrategias docentes también nos hacían hincapié que debemos de tener estrategias emergentes para cuando algún alumno no avanza a la par que sus compañeros, debemos de tener flexibilidad y considerar que si bien realizamos nuestra planeación didáctica, no significa que no pueda adaptarse a situaciones especiales, además debemos considerar que los grupos de alumnos son muy heterogéneos y debemos considerarlo en nuestra planeación, incluyendo aspectos que mencionas acertadamente y que permitan el desarrollo integral del alumno como ser humano.